Que es lo mas grande que existe

Anselmo piensa que dios es un ser que existe sólo en el entendimiento.

Uno de los argumentos más fascinantes a favor de la existencia de un Dios todo perfecto es el argumento ontológico. Aunque hay varias versiones diferentes del argumento, todas pretenden mostrar que es autocontradictorio negar que existe un ser más grande posible. Así, según esta línea general de argumentación, es una verdad necesaria que tal ser existe; y este ser es el Dios del teísmo occidental tradicional. Este artículo explica y evalúa las versiones clásicas y contemporáneas del argumento ontológico.

La mayoría de los argumentos a favor de la existencia de Dios se basan en al menos una premisa empírica. Por ejemplo, la versión de «ajuste fino» del argumento del diseño depende de la evidencia empírica del diseño inteligente; en particular, se basa en la afirmación empírica de que, como cuestión nomológica, es decir, como cuestión de ley, la vida no podría haberse desarrollado si ciertas propiedades fundamentales del universo hubieran diferido incluso ligeramente de lo que son. Del mismo modo, los argumentos cosmológicos dependen de ciertas afirmaciones empíricas sobre la explicación de la ocurrencia de eventos empíricos.

Qué es el argumento ontológico de anselmo

Un argumento ontológico es una argumentación filosófica, realizada desde una base ontológica, que se plantea en apoyo de la existencia de Dios. Tales argumentos suelen referirse al estado de ser o existir. Más concretamente, los argumentos ontológicos suelen concebirse a priori en relación con la organización del universo, por lo que, si dicha estructura organizativa es cierta, Dios debe existir.

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El primer argumento ontológico en la tradición cristiana occidental[i] fue propuesto por San Anselmo de Canterbury en su obra de 1078, Proslogion (latín: Proslogium, lit. ‘Discurso sobre la existencia de Dios’), en la que define a Dios como «un ser que no puede concebirse mayor», y argumenta que dicho ser debe existir en la mente, incluso en la de la persona que niega la existencia de Dios[1]. [A partir de esto, sugiere que si el mayor ser posible existe en la mente, también debe existir en la realidad, porque si sólo existiera en la mente, entonces debe ser posible un ser aún mayor, que exista tanto en la mente como en la realidad. Por lo tanto, este mayor ser posible debe existir en la realidad. Del mismo modo, en Oriente, la Prueba de la Verdad de Avicena sostenía que debe existir un «n

Qué es el argumento ontológico para la existencia de dios

Un argumento ontológico es un argumento filosófico, hecho desde una base ontológica, que se presenta en apoyo de la existencia de Dios. Tales argumentos suelen referirse al estado de ser o existir. Más concretamente, los argumentos ontológicos suelen concebirse a priori en relación con la organización del universo, por lo que, si dicha estructura organizativa es cierta, Dios debe existir.

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El primer argumento ontológico en la tradición cristiana occidental[i] fue propuesto por San Anselmo de Canterbury en su obra de 1078, Proslogion (latín: Proslogium, lit. ‘Discurso sobre la existencia de Dios’), en la que define a Dios como «un ser que no puede concebirse mayor», y argumenta que dicho ser debe existir en la mente, incluso en la de la persona que niega la existencia de Dios[1]. [A partir de esto, sugiere que si el mayor ser posible existe en la mente, también debe existir en la realidad, porque si sólo existiera en la mente, entonces debe ser posible un ser aún mayor, que exista tanto en la mente como en la realidad. Por lo tanto, este mayor ser posible debe existir en la realidad. Del mismo modo, en Oriente, la Prueba de la Verdad de Avicena sostenía que debe haber un «existente necesario»[2].

Argumento ontológico desacreditado

Un argumento ontológico es un argumento filosófico, hecho a partir de una base ontológica, que se presenta en apoyo de la existencia de Dios. Estos argumentos suelen referirse al estado de ser o existir. Más concretamente, los argumentos ontológicos suelen concebirse a priori en relación con la organización del universo, por lo que, si dicha estructura organizativa es cierta, Dios debe existir.

El primer argumento ontológico en la tradición cristiana occidental[i] fue propuesto por San Anselmo de Canterbury en su obra de 1078, Proslogion (latín: Proslogium, lit. ‘Discurso sobre la existencia de Dios’), en la que define a Dios como «un ser que no puede concebirse mayor», y argumenta que dicho ser debe existir en la mente, incluso en la de la persona que niega la existencia de Dios[1]. [A partir de esto, sugiere que si el mayor ser posible existe en la mente, también debe existir en la realidad, porque si sólo existiera en la mente, entonces debe ser posible un ser aún mayor: uno que exista tanto en la mente como en la realidad. Por lo tanto, este mayor ser posible debe existir en la realidad. Del mismo modo, en Oriente, la Prueba de la Verdad de Avicena sostenía que debe haber un «existente necesario»[2].

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