En que año se invento la bombilla

lámpara fluorescente

Con su evolución en el siglo XIX y su declive terminal en el XXI, la bombilla incandescente dominó la iluminación doméstica y pública durante todo el siglo XX. Fue una tecnología que cambió nuestra forma de vivir, trabajar y entretenernos.

Sin el talento tecnológico y empresarial de un hombre -Thomas Edison- el mundo sería hoy muy diferente. En el siglo XIX, el viaje hacia la luz fue una oscura secuencia de acontecimientos.

Tal fue la importancia de la bombilla -o lámpara, como la conocen los ingenieros- que la expresión ha entrado en el lenguaje como sinónimo de invento. Sin embargo, su camino hacia la supremacía fue una lucha callejera desordenada dominada por un hombre -Thomas Alva Edison- que, a pesar de toda su destreza visionaria y su perspicacia comercial, no podía predecir que, un siglo más tarde, su desarrollo de una idea que iluminó el mundo quedaría prácticamente obsoleto por la aparición de la tecnología de los diodos emisores de luz.

En uno de los giros más astutos del destino tecnológico, la llamada «invención» de la bombilla nunca tuvo un «momento bombilla». Al igual que muchas innovaciones críticas que tuvieron efectos trascendentales en el desarrollo comercial y cultural de la humanidad, la bombilla -o, más concretamente, la bombilla «incandescente»- fue el producto de una serie de avances independientes y graduales de ingenieros y científicos separados por el tiempo y la geografía. Aunque el gran inventor y empresario estadounidense Edison es el que convencionalmente se lleva los laureles por haber traído la bombilla al mundo, el conservador emérito de la Smithsonian Institution, Bernard S Finn, afirma que hemos estado perfeccionando uno de nuestros descubrimientos más importantes desde que los primeros humanos aprendieron que el fuego controlado podía producir luz además de calor.

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joseph swan

La idea básica de utilizar la electricidad para crear luz fue investigada por primera vez hace más de 200 años por el químico inglés Humphrey Davy. Demostró que cuando la corriente eléctrica circulaba por los cables, su resistencia hacía que se calentaran hasta el punto de emitir luz. Pero también identificó el problema clave para crear la primera «luz incandescente» práctica: encontrar un material barato que ardiera con fuerza y durara muchas horas.

A menudo se atribuye al inventor estadounidense Thomas Edison la creación de la solución en 1879: la bombilla de filamento de carbono. Sin embargo, el químico británico Warren de La Rue había resuelto los problemas científicos casi 40 años antes. Utilizó filamentos finos -y por tanto de alta resistencia- para lograr la luminosidad, y retrasó el agotamiento fabricándolos con un metal de alto punto de fusión sellado al vacío. Sin embargo, su elección del costoso platino para el filamento y las dificultades para conseguir un buen vacío hicieron que el resultado no fuera rentable.

En 1878, otro químico británico, Joseph Swan, hizo una demostración pública de la primera luz basada en carbono comercialmente viable, pero su uso de filamentos relativamente gruesos seguía provocando un rápido agotamiento. La combinación de Edison de un diseño de filamentos de carbono finos con un mejor vacío le convirtió en el primero en resolver los retos científicos y comerciales del diseño de bombillas.

bombilla humphry davy

Una bombilla incandescente, lámpara incandescente o globo de luz incandescente es una luz eléctrica con un filamento de alambre que se calienta hasta que brilla. El filamento está encerrado en una bombilla de vidrio con un vacío o gas inerte para proteger el filamento de la oxidación. La corriente se suministra al filamento mediante terminales o cables incrustados en el vidrio. Un casquillo proporciona el soporte mecánico y las conexiones eléctricas.

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Las bombillas incandescentes se fabrican en una amplia gama de tamaños, potencia luminosa y voltajes, desde 1,5 voltios hasta unos 300 voltios. No necesitan equipos de regulación externos, tienen un bajo coste de fabricación y funcionan igual de bien con corriente alterna que con corriente continua. Por ello, la bombilla incandescente se ha generalizado en la iluminación doméstica y comercial, en la iluminación portátil, como lámparas de mesa, faros de coche y linternas, y en la iluminación decorativa y publicitaria.

Las bombillas incandescentes son mucho menos eficientes que otros tipos de iluminación eléctrica, ya que convierten en luz visible menos del 5% de la energía que utilizan[1] El resto de la energía se pierde en forma de calor. La eficacia luminosa de una bombilla incandescente típica para un funcionamiento a 120 V es de 16 lúmenes por vatio, en comparación con los 60 lm/W de una bombilla fluorescente compacta o los 150 lm/W de algunas lámparas LED blancas[2].

lámpara halógena

Una bombilla incandescente, lámpara incandescente o globo de luz incandescente es una luz eléctrica con un filamento de alambre que se calienta hasta que brilla. El filamento está encerrado en una bombilla de vidrio con un vacío o gas inerte para proteger el filamento de la oxidación. La corriente se suministra al filamento mediante terminales o cables incrustados en el vidrio. Un casquillo proporciona el soporte mecánico y las conexiones eléctricas.

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Las bombillas incandescentes se fabrican en una amplia gama de tamaños, potencia luminosa y voltajes, desde 1,5 voltios hasta unos 300 voltios. No necesitan equipos de regulación externos, tienen un bajo coste de fabricación y funcionan igual de bien con corriente alterna que con corriente continua. Por ello, la bombilla incandescente se ha generalizado en la iluminación doméstica y comercial, en la iluminación portátil, como lámparas de mesa, faros de coche y linternas, y en la iluminación decorativa y publicitaria.

Las bombillas incandescentes son mucho menos eficientes que otros tipos de iluminación eléctrica, ya que convierten en luz visible menos del 5% de la energía que utilizan[1] El resto de la energía se pierde en forma de calor. La eficacia luminosa de una bombilla incandescente típica para un funcionamiento a 120 V es de 16 lúmenes por vatio, en comparación con los 60 lm/W de una bombilla fluorescente compacta o los 150 lm/W de algunas lámparas LED blancas[2].

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